luis_ramiro_beltran_salmon_phdx168.jpg Luis Ramiro Beltrán es uno de los más prolíficos autores bolivianos y tiene decenas de libros publicados acerca de la comunicación y el periodismo. Ha sido ganador de varios premios internacionales y nacionales y recién fue condecorado con la medalla Andrés de Santa Cruz, la máxima distinción que la Universidad Mayor de San Andrés confiere a los intelectuales destacados, junto al título de Doctor Honoris Causa.


Trayectoria Profesional

Nacido en 1930 en Oruro, Bolivia, de padres periodistas, Luis Ramiro Beltrán Salmón es periodista y escritor así como comunicador y comunicólogo. Entre 1942 y 1955 hizo periodismo en su ciudad natal y luego en La Paz. Fue redactor de los diarios La Patria y La Razón a la vez que de Radio El Cóndor, así como corresponsal del Chicago Tribune y director fundador del semanario Momento.
Por otra parte, tuvo ocasionalmente actividad en relaciones públicas, publicidad comercial y propaganda política y fue guionista de cine documental. Comenzó a trabajar en comunicación para el desarrollo en 1953 en La Paz, para lo que recibió capacitación universitaria de alta intensidad en corto plazo en Puerto Rico y en Estados Unidos de América. Contratado luego por el Instituto Interamericano de Ciencias Agrícolas de la OEA para hacer —desde Costa Rica primero y luego desde Perú— labor docente en este campo, trabajó al nivel regional de 1955 a 1964.
Entre 1965 y 1970 estudió comunicación y sociología en la Universidad del Estado de Michigan, la que le confirió en 1968 la Maestría y en 1972 el Doctorado. Habilitado por dicha formación para la investigación científica, de retorno a Latinoamérica en 1970 se destacó internacionalmente en la década del mismo y en la siguiente como uno de los fundadores de la “Escuela Crítica Latinoamericana de Investigación en Comunicación”. Trabajaba entonces desde Colombia para la OEA, después para el canadiense Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo y finalmente para la Unesco desde Ecuador.
Entre los más celebrados de sus aportes a esa reflexión académica están sus denuncias sobre la comunicación para la dominación interna y la dependencia exterior, sus precursoras propuestas para políticas nacionales de comunicación, sus lineamientos hacia un nuevo modelo de comunicación democrática y sus consideraciones sobre la necesidad de un nuevo orden internacional de la información y la comunicación. Algunos libros y numerosos artículos de su autoría dan constancia de ello.
Poeta premiado en su país, Beltrán es miembro de número de la Academia Boliviana de la Lengua y autor de un poemario y de una antología de la poesía boliviana publicada en Colombia, así como editor de un libro sobre la pionera revista “Feminiflor” de Oruro de principios de la década de 1920. Y ganó en Ecuador en 1987 el Premio único de Teatro por su obra “El Cofre de Selenio”.
Se reintegró a su país en 1991, año en que estableció y dirigió el proyecto estatal de la Reforma Educativa Nacional. Trabajó al servicio de la Universidad John Hopkins en comunicación para la salud entre 1992 y 2004 como Consejero Regional para Latinoamérica. Electo por el Congreso Nacional, presidió la Corte Nacional Electoral en 2001 y 2002. Además, de mediados de 2003 a mediados de 2004, volvió al oficio de prensa en calidad de primer Defensor del Lector para la entidad que agrupa a ocho de los principales diarios de Bolivia. Y actualmente es asesor de la Asociación Nacional de la Prensa y del Consejo Nacional de Ética Periodística.
Entre las muchas distinciones que le han sido otorgadas a Beltrán, en el exterior y en su patria, por su trayectoria de 66 años de labor profesional sobresalen el Premio Mundial de Comunicación McLuhan-Teleglobe del Canadá (1983), la condecoración del Cóndor de los Andes de Bolivia (1983), el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Técnica de Oruro, de la Universidad Católica Boliviana (La Paz), de la Universidad Mayor de San Simón (Cochabamba) y de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz), todas ellas bolivianas.


“COMUNICACIÓN PARA EL DESARROLLO”

Según Beltrán, en América Latina han prevalecido tres conceptualizaciones principales respecto de la relación entre comunicación social y desarrollo nacional: "comunicación de desarrollo", "comunicación de apoyo al desarrollo" y "comunicación alternativa para el desarrollo democrático".
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La comunicación de desarrollo es, en esencia, la noción de que los medios masivos tienen la capacidad de crear una atmósfera pública favorable al cambio, la que se considera indispensable para la modernización de sociedades tradicionales por medio del progreso tecnológico y el crecimiento económico.
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La comunicación de apoyo al desarrollo es la noción de que la comunicación planificada y organizada - sea o no masiva - es un instrumento clave para el logro de las metas prácticas de instituciones y proyectos específicos de instituciones que propician el desarrollo.

· La comunicación alternativa para el desarrollo democrático es la noción de que, al expandir y equilibrar el acceso y la participación de la gente en el proceso de comunicación, tanto a niveles de medios masivos como a los interpersonales de base, el desarrollo debe asegurar, además de beneficios materiales, la justicia social, la libertad para todos y el gobierno de la mayoría.
Para el autor existen, diferencias claras entre ellas y lamenta que se causen confusiones indeseables en ciertos casos al utilizarlas en forma indistinta. Pero las tres conceptualizaciones pueden ser albergadas bajo un rótulo general más amplio: "Comunicación para el Desarrollo".


Logros y Desafíos..

Durante casi 45 años Latinoamérica ha sido notablemente activa, imaginativa y productiva en tratar de poner la comunicación al servicio del desarrollo. Empezó a utilizar la comunicación para el desarrollo mucho antes de que se hubieran propuesto teorías para ello e incluso cuando la denominación misma no existía aún.
Uno de los mayores logros, según Beltrán fue la creación de instituciones en comunicación con mentalidad reformista y orientada hacia el pueblo. Es decir, organismos y asociaciones, privadas, públicas o mixtas, de comunicación profesional de naturaleza cooperativa y a escala regional.
Aparentemente, ningún otro lugar del Tercer Mundo cuenta con tantas instituciones, tan grandes y productivas, como Latinoamérica.
…”Sin embargo, y a pesar de sus méritos, a veces se cuestiona a la comunicación alternativa, especialmente en cuanto a su alcance e impacto. Limitada por lo general a involucrar a pequeños segmentos de los estratos más bajos de la sociedad - campesinos olvidados, trabajadores oprimidos y habitantes de las barriadas - ¿podrá llegar a tener impacto sustantivo en la sociedad como un todo? ..."
..."Por otra parte, si la democratización incluye solamente a los pequeños medios de comunicación de nivel local que, frecuentemente, carecen de nexo entre sí, ¿de qué manera podría producirse un cambio en el ámbito decisivo de los grandes medios?
¿Será que la comunicación alternativa sólo puede proveer un alivio parcial, pero no soluciones reales y globales? Aún más, ¿existirá acaso el riesgo de que estas medidas paliativas contribuyan a desviar la atención y energías del pueblo del problema crucial de la concentración de poder? Estas son algunas preguntas que se hacen observadores preocupados. En vista de ellas, aunque exista regocijo por legítimos logros, se estima necesario evitar el "triunfalismo" si es que la comunicación alternativa ha de consolidarse, avanzar y mejorar…”


Reflexiones personales

El legado de Luis Ramiro Beltrán en materia de comunicación para el desarrollo, es vasto y enriquecedor.
Es un icono de la comunicación horizontal y alternativa, centrada en el acceso, el diálogo y la participación, enfrentó a la comunicación clásica, vertical y dominada.
Es además uno de los fundadores de la Escuela Critica Latinoamericana de Investigación en Comunicación, que cuestiona el uso de premisas, objetos y métodos foráneos de investigación en temas referidos a la realidades de Latinoamérica.
Sigue al día de hoy, trabajando activamente y vinculado con la enseñanza universitaria y la investigación. Es un ejemplo y una inspiración a seguir, no sólo para Latinoamérica sino para el mundo.
Como desafío nos queda seguir sus pasos, apoyar e incentivar la investigación en comunicación dirigidas hacia el desarrollo democrático, animar la formación de profesionales en el area de comunicación, que apoyen a las pequeñas comunidades, los sindicatos obreros, las asociaciones campesinas, las juntas vecinales y organismos no gubernamentales.
Latinoamérica sigue inmersa en el subdesarrollo, caracterizado por desigualdades e injusticia social, será responsabilidad de nosotros, los nuevos profesionales tratar de revertir, luchando a favor de la justicia y la equidad social.

Maria Victoria Justel Seguy